KatyZehSiteImage_AZ Rev. Katy Zeh, CEO of the Religious Coalition for Reproductive Choice.

A pesar de lo que uno piense, la mayoría de los estadounidenses que siguen una tradición religiosa apoyan la legalización del aborto. La reverenda Katy Zeh, directora ejecutiva de la Religious Coalition for Reproductive Choice (Coalición Religiosa para la Elección Reproductiva, o RCRC, por sus siglas en inglés), es una de estas personas. Hablamos con Zeh para saber cómo llegó a favorecer el derecho al aborto, por qué luchar por este derecho es fundamental para su fe y cómo se siente ser una pastora a favor del aborto.

Existe una narrativa en los Estados Unidos de que la mayoría de las personas de fe se oponen al aborto. Si bien es cierto que los miembros de la derecha cristiana han sido defensores insistentes y agresivos de las medidas que restringen el acceso al aborto —y han pasado 40 años librando una guerra contra este derecho— las encuestas han revelado repetidamente que la mayoría de los estadounidenses que siguen una tradición religiosa, incluyendo católicos, protestantes y no evangélicos, apoyan la legalización del aborto.

Una encuesta Pew de 2022 encontró que el 66 % de los protestantes negros, el 60 % de los protestantes no evangélicos blancos y el 56 % de los católicos apoyan la legalización del aborto. La encuesta Pew’s 2014 Religious Landscape Survey, un estudio que encuestó a más de 35,000 estadounidenses de más de dos docenas de tradiciones religiosas diferentes, también encontró que el 57 % de ellos cree que el aborto debería ser legal en todos o en la mayoría de los casos.

A pesar de lo que puedan sugerir las narrativas de los principales medios de comunicación, las opiniones de las personas religiosas sobre el aborto son mucho más matizadas, y mucho más favorables al aborto, de lo que muchos creen. 

La reverenda Katey Zeh es una pastora a favor del aborto que vive en Apex, Carolina del Norte, y que lucha por el derecho al aborto. Es la directora ejecutiva de la Religious Coalition for Reproductive Choice (RCRC), una organización nacional de líderes religiosos que aboga por la libertad y la dignidad reproductiva, incluyendo el derecho al aborto, y que brinda atención directa a las personas que buscan abortar, incluyendo la atención y el acompañamiento espiritual.

Hablamos con Zeh para saber cómo llegó a tener puntos de vista a favor del derecho al aborto, por qué luchar por el derecho al aborto es fundamental para su fe y cómo se siente ser una pastora a favor del derecho al aborto. También buscamos desmitificar la intersección entre la fe y el aborto, y entender mejor por qué tanta gente cree erróneamente que ser religioso o seguir una fe significa que estás en contra del aborto. 

Esta entrevista ha sido editada por motivos de brevedad y claridad.

¿Puedes hablar sobre tu jornada de fe y cómo llegaste a ser una líder religiosa?

Fui al seminario después de la universidad. Probé por primera vez la educación teológica cuando era estudiante universitaria. Provengo de una educación sureña muy conservadora, blanca y evangélica en el sureste de Georgia, así que llegué con muchas ideas sobre religión y rápidamente descubrí que había muchas cosas que no sabía. Tuve una educación teológica maravillosa en Davidson College, aquí en Carolina del Norte, y no estaba exactamente segura de por qué quería ir al seminario, pero sabía que quería seguir estudiando porque estaba muy intrigada por lo que estaba descubriendo.

Mientras estuve allí, RCRC, que ahora es mi organización, estaba en el campus brindando algunas capacitaciones de cuidado pastoral, sobre cómo acompañar a alguien que toma una decisión reproductiva sobre un embarazo o que está experimentando una pérdida. Ese entrenamiento me cautivó mucho, porque era muy práctico y sabía que podría ayudar a mucha gente. 

También me di cuenta de que para proveer ese servicio, en verdad necesitaba ver qué es lo que realmente sienten las personas cuando experimentan un aborto. Me comuniqué con el centro de salud que brinda servicios de aborto más cercano [y pedí que me mostraran las facilidades]. 

Cuando llegué a la clínica, presumieron que yo era una paciente que había llegado allí para abortar, lo cual fue una experiencia muy impactante para mí. Supe cómo se siente tener a personas cristianas como yo gritándome, diciéndome que no entre a la clínica. Todo fue muy inquietante para mí, no solo porque estaba en el lado receptor de este acoso, sino también porque no quería dar la impresión de ser alguien que estaba allí para abortar. Tuve que luchar con mis propios sentimientos al respecto. 

Me di cuenta de que tenía mi propio estigma del aborto internalizado, y que necesitaba superarlo. Cuando entré en la clínica, tuve la experiencia más sagrada de ver a las enfermeras, a los médicos y al personal cuidar a los pacientes. Fue realmente una hermosa experiencia para mí ver cómo es ese proceso y, como resultado de esa visita, decidí que quería ser voluntaria allí semanalmente. De hecho, terminé trabajando en la sala de procedimientos, sosteniendo las manos de los pacientes durante sus procedimientos, lo cual fue una experiencia sagrada que verdaderamente me transformó. 

Aquí estoy, una estudiante de seminario, y el pueblo cristiano que veo… está afuera gritándole a los pacientes y al hermoso trabajo sagrado que se lleva a cabo dentro de las paredes de esta clínica de aborto. Sentí que ‘tengo que encontrar una manera de unir estos dos mundos’, porque existe una narrativa sobre lo que significa ser una persona de fe y tener opiniones sobre el aborto, que no refleja la mía. 

¿Qué tiene el derecho al aborto que es tan importante para ti en relación con tu fe?

Creo que está ligado a mi propio viaje de deconstrucción, de haberme criado en un entorno donde los roles de género eran muy específicos y también había una ética sexual muy estricta.

Existe la idea de que tener un cuerpo está mal de por sí, especialmente tener un cuerpo identificado como femenino. Para mí, al luchar con esa idea, nunca sentí que eso fuera completamente cierto. Sentí que el aborto específicamente ataba muchos cabos sueltos de una manera que tenía mucho sentido para mí. Se trata de sexualidad, se trata de género, se trata de religión, se trata de los misterios de la vida y cuándo comienza y termina la vida: estas grandes preguntas que los filósofos se han estado haciendo durante miles de años. Para mí, sentí que todo eso se unió en esta experiencia reproductiva particular que una de cada cuatro mujeres o personas que pueden quedar embarazadas tienen [abortos]. Realmente siento que fue un llamado. 

Es un llamado divino porque, sinceramente, es un trabajo muy duro. Si hubiera sabido lo difícil que iba a ser este trabajo, no sé si me hubiese comprometido a hacerlo. Pero fue tan sagrado acompañar a las personas a través de momentos tan vulnerables, que para mí —como alguien que sigue el modelo de Jesús— siento que eso es lo que él haría. Jesús fue alguien que estuvo presente para la gente que pasaba sus momentos más difíciles; les ofreció atención, compasión y amor, y se opuso a las leyes injustas. Entonces, para mí, siento que es algo natural hacer este trabajo. Sé que algunas personas no lo entenderán, pero para mí tiene mucho sentido.

La imagen que se pinta de las personas de fe o de los líderes religiosos suele ser que son predominantemente antiabortistas. Pero según toda la evidencia disponible, eso no es cierto. ¿Por qué crees que esa suposición tiende a prevalecer?

Esta es una parte de la historia que he aprendido de los historiadores, porque como alguien que nació en la década de los 80, realmente no sabía sobre el surgimiento del nacionalismo cristiano blanco en este país. Después de haber estudiado con personas y hablado con historiadores sobre esto, me doy cuenta de que existe esta reacción política a la década de los 60 y la expansión de los derechos civiles para tantos grupos, no solo las mujeres. Lo que descubrieron los agentes políticos es que el aborto era un tema que unía a católicos, mormones y evangélicos para votar en bloque, aunque esos grupos normalmente no están de acuerdo en casi nada. 

 El tema del aborto se convirtió en una de las piezas de la plataforma central de estos grupos discriminatorios —de su agenda nacionalista cristiana blanca— con la meta de que los políticos conservadores fueran elegidos. Esta agenda ha tenido un éxito increíble. 

En realidad, si miras los textos sagrados, hay muy poco que hable sobre el tema del aborto. En todo caso, hay textos a favor del aborto en la Biblia hebrea específicamente, y realmente nada sobre el tema en los textos cristianos. Pero debido a que el tema del aborto ha sido utilizado como un arma, y entrelazado con esta maquinaria política muy bien orquestada —en torno a esta agenda nacionalista cristiana blanca— estos grupos han logrado amplificar lo que verdaderamente es una creencia marginal y hacer que parezca que es la única creencia que hay. En realidad, nadie comprende si el aborto es correcto o incorrecto. 

Hay mucha diversidad teológica sobre esto, especialmente entre las diferentes tradiciones religiosas, pero como la narrativa ha sido promovida sin mesura por tanto tiempo, casi se puede discutir el aborto sin tener que calificar.

Muchos de los que más se oponen al aborto son personas de fe, en particular cristianos evangélicos. En tu opinión, ¿sobre qué temas están mal informados?

Creo que una de las temas más contundentes que veo… es este [mal] entendimiento de que el aborto es algo que sucede en algún lugar ajeno, y no dentro de su propia comunidad o dentro de su propia familia o círculo. A fin de cuentas, una de cada cuatro personas que pueden quedar embarazadas ha experimentado un aborto en su vida. 

Personas de todas las razas, clases, trasfondos religiosos: todos acceden al aborto casi al mismo ritmo; afirmar lo contrario es un gran mito. 

Creo que otro factor es la idea de que algunas personas dirían: ‘Bueno, yo nunca me haría un aborto, y nunca le diría a otra persona qué debe hacer’. La realidad es que no sabemos cómo decidiremos sobre cualquier cosa hasta que la situación se convierta en nuestra propia experiencia. 

Sinceramente, creo que otro factor que no se considera es que la mayoría de las personas que acceden a servicios de aborto ya son padres. La mayoría de quienes acceden a servicios de aborto ya tienen hijos que están criando. Para estos padres, el aborto es una decisión de crianza que están tomando. Si se interrumpe un embarazo, es para poder cuidar a los hijos que ya tienen.

¿Has recibido alguna crítica negativa a lo largo de los años por tus puntos de vista?

Mi día a día incluye escuchar a los críticos que creen que en realidad no soy una pastora, que en realidad no soy una cristiana, por apoyar estas creencias que definitivamente amenazan los sistemas y estructuras que sostienen esta narrativa de que el aborto y todo lo que tiene que ver con el aborto está mal. 

Creo que muchas personas se sienten realmente incómodas con el hecho de que, en primer lugar, soy mujer y me ordenaron ministra bautista, y en segundo lugar, soy alguien que trabaja principalmente en la defensa de la libertad reproductiva y la dignidad, debido a mi fe y no a pesar de ello. Es algo con lo que he aprendido a vivir. 

¿Qué le dirías a las personas que dicen que ser proabortista y una líder religiosa son incompatibles?

Entiendo que para algunas personas tal vez sea una idea que nunca antes se les había ocurrido. Para estas personas, esto es algo completamente nuevo. Lo entiendo: especialmente viniendo de una tradición de fe en la que existe un bien y un mal, claramente definidos. Por eso comprendo la posibilidad de que alguien no pueda ver la conexión entre estos temas. 

Invitaría a estas personas a escuchar detenidamente las historias de personas que han experimentado un aborto: personas para quienes el aborto les salvó la vida e incluso fue una bendición. Les pediría que abran sus corazones a experiencias que quizás no hayan considerado anteriormente. 

Como personas de fe, se nos pide que mantengamos el corazón abierto, que amemos y suspendamos nuestros juicios y que seamos compasivos. Le pediría a las personas que lean una historia o hablen con alguien que haya tenido una experiencia de aborto y vean si eso les abre la mente un poco.

La Corte Suprema parece estar lista para anular a Roe vs. Wade, que garantizaba el derecho constitucional al aborto. ¿Cuáles son tus pensamientos al respecto?

Este siempre ha sido el objetivo del movimiento contra el aborto. Cada intento legislativo de limitar el acceso al aborto, de complicar las cosas para los proveedores, de atestar a los tribunales en todos los niveles: todo eso ha sido el objetivo desde el principio. 

Los que trabajamos en este ámbito nos hemos estado preparando para este momento durante mucho tiempo. Creo que lo más importante es tener en cuenta que las personas necesitarán atención, y que como personas de fe, estamos llamados a asegurarnos de que nuestras comunidades sean atendidas. Ese será el enfoque principal: que las personas que necesitan atención puedan tener acceso a ella.

Pero [otra cosa es] ponderar sobre cuál es el tipo de mundo que queremos crear. Para mí, la capacidad de tomar decisiones sobre tu cuerpo, tu familia o tu futuro es realmente un derecho sagrado con el que todos nacemos. Es algo que los tribunales no pueden eliminar. Debemos pensar no tan solo a qué cosas nos oponemos, también hay que considerar qué es lo que realmente queremos ver manifestado en nuestras vidas. ¿Cómo creamos las condiciones para que todos puedan tomar decisiones reproductivas —incluyendo la crianza de los niños en entornos seguros y saludables— de la manera en que los defensores de la justicia reproductiva han promovido durante mucho tiempo?

¿Qué le dirías a alguien que haya crecido en un entorno religioso y conservador como el tuyo, —escuchando que el aborto es malo— y que ahora podría estar embarazado y considerando abortar, luchando por reconciliar esos pensamientos diferentes? ¿Qué le dirías a alguien que está en esa situación? 

Antes que nada, quiero que sepan que no están solos y que está bien tener sentimientos complicados sobre qué hacer con un embarazo. Casi todas las experiencias humanas contundentes por las que pasamos incluyen lidiar con sentimientos contradictorios.

Independientemente de lo que hayan escuchado de los líderes religiosos, y de los medios de comunicación, creo que cada persona en el fondo sabe qué es lo que necesita. 

También quiero que sepan que hay personas como yo, muchas, muchas personas como yo, que están listas para caminar junto a ti… a medida que pasas por esa experiencia; antes, durante y después. Quiero que sepan que no están solos. Dios está con nosotros en todas las cosas, incluso en las más difíciles. De hecho, muchas veces es entonces cuando experimentamos lo divino de la manera más profunda. No estás solo. Sabes lo que necesitas y que hay personas aquí para apoyarte. 

Cualquier persona interesada en obtener más información sobre la Religious Coalition for Reproductive Choice puede visitar su sitio web, que incluye su Religion & Repro Learning Center, un recurso virtual para que las personas aprendan sobre la intersección de la fe y los derechos y la justicia de la salud reproductiva. El grupo también ayudó a lanzar Abortions Welcome, cuyo objetivo es ayudar a las personas que desean abortar a encontrar atención o acompañamiento espiritual.